»
S
I
D
E
B
A
R
«
Trabajo Practico Numero 1- Jonatan
Feb 28th, 2010 by jonatan

Formación de Facilitadores de Procesos Participativos

Trabajo Practico Numero 1

Luego del taller de Octubre quedo en mi cabeza una frase dando vueltas “la facilitación si se quiere se puede tomar como un modo de vida, debido a que los pasos que la componen y la hacen se pueden aplicar a cualquier proceso que uno quiera emprender”. En ese momento fue un ingrediente más de la larga lista, pero después que el taller termino, ya con la torta horneada uno sale a reanudar con su vida pero es inevitable que observe las cosas de forma diferente, como si hubiera en algunos momentos un hilito que las valla encaminando en el cual estamos tan acostumbrados que si no tenemos ese conocimiento de la forma, suele pasar desapercibido. Pareciera casi un lema filosófico, pero sin embargo no es así, simplemente es el reflejo en algunos casos de la Facilitación.

En mi vida lo pude comprobar a fines del año pasado, cuando comencé a trabajar en un nuevo proyecto teatral, donde había muchas características particulares que antes yo no había trabajado lo cual hicieron que necesite un cierto acompañamiento, ya que por ejemplo había una mayor participación e interacción con el publico, lo cual hacia que la improvisación sea la protagonista en cada aparición de mi personaje. Yo estaba acostumbrado a trabajar a partir de un guión, el cual luego llevaba a la práctica de una forma un poco mas esquematizada. El director me acompaño en ese proceso, influyéndome confianza, dándome herramientas, hablando a través de su experiencia, y dejando también una amplia libertad para mi creación artística, lo cual hizo en su conjunto que el trabajo al finalizarse el tiempo de entrenamiento y llegado el estreno haya sido algo ampliamente aceptado.

Palabras, frases, que parecen salidas de otro contexto, ahí están. Y marcaron mi Proceso de Facilitación, quedando sentado así que la frase inicial es posible, que usada correctamente logra resultados, lo único que tenemos que poner en práctica es la educación, las ganas, el esfuerzo, la paciencia, y la DEDICACION.

Trabajo Práctico Camila
Feb 26th, 2010 by camilaaquino

TP-Taller-de-Facilitadores CA

Una breve reflexión
Feb 24th, 2010 by Fabian

Trabajo práctico 1

Formación de Facilitadores

 

“La iglesia como una comunidad de testimonio apunta hacia el reinado de Dios en Cristo que irrumpe en el mundo… la iglesia como una comunidad que nutre se concibe a sí misma como una comunidad de aprendizaje y como un aprendizaje en comunidad”[1]

Cuando pensamos en la iglesia como una comunidad, generalmente  nos viene la imagen de un grupo de personas que tienen algo en común. Celebrar la palabra, compartir la comunión… vivir el evangelio… compartir la misión. Digo compartir la misión porque ésta no es de una persona en particular sino de una comunidad de fé.

Cuando nosotros/as asumimos nuestro compromiso como hijos/as de Dios, también nos comprometemos a llevar adelante la misión que Dios ha puesto en nuestras manos. Muchas veces no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta que la tenemos frente a nuestra vista. No podemos reconocer las oportunidades que tenemos de hacer misión.

En varias oportunidades se ha interpretado que hacer misión significaba salir a buscar gente para llenar la iglesia. Y me preguntaba si realmente ésa era la razón de hacer misión, pero no creo que sea asi. Dios nos invita a ser sus discípulos/as para invitar a otros/as a conocer el evangelio. A veces no contamos con las herramientas necesarias para hacerlo y otras veces las herramientas no son las adecuadas. Pero muchas veces tampoco queremos buscar las herramientas necesarias para poder llevar adelante una misión acorde a la voluntad de Dios.

Como comunidad de fé constantemente estamos dando testimonio de la obra de Cristo en nuestras vidas pues de esa manera podemos ser una comunidad transformadora y que a su vez sea transformada. Como cristianos/as debemos aprender que no tenemos la verdad absoluta de las cosas, al contrario, como dice un dicho famoso “mientras enseño soy enseñado”, es decir, como comunidad de fe estamos en constante aprendizaje.

Jesús irrumpe en nuestras vidas… la Palabra, Jesucristo, su evangelio, se impone en nuestra vida, pero no nos agrede: nos desafía, nos envuelve misteriosamente, nos renueva, cambia los horizontes de nuestra existencia y nos lleva a colaborar en la misión profética del evangelio, que es la misión fundamental de la Iglesia en el mundo. Si al principio dan un poco de miedo las respuestas, estas se hacen radicales en nuestras vidas, porque no es necesario ser santo o perfecto para colaborar con Dios. Hace falta prestarle nuestra voz, nuestro trabajo  y todo será distinto. Se nos propone una vida nueva, en perspectiva de futuro, sin cálculos…y todo cambiará, como cambiaron Isaías y como cambiaron Pedro y Pablo.

Jesús viene al encuentro donde estemos, con todas nuestras preguntas y problemas  y expresa la aceptación de Dios y su visión para nuestras vidas. Como dijo alguien alguna vez, “Un discípulo es una persona en proceso. El proceso comienza cuando una persona recibe a Cristo…y continúa mientras la persona continúa aprendiendo…”

Ser discípulo implica facilitar a otros el camino para  seguir a Cristo… ser discípulo significa dejarnos ser facilitados por Jesús!

 

                                                                                                                                             Fabián Kreischer

 


[1] FLM Misión en Contexto, transformación, reconciliación , empoderamiento. Suiza. 2006. Pag. 46

Trabajo Practico 1 Andrea
Feb 23rd, 2010 by gustavodriau

Trabajo-Practico-de-Facilitacion-Andrea1

Trabajo Práctico 1 Gustavo K
Feb 22nd, 2010 by gfk

Formación-de-Facilitadores-TP-1 GFK

FORMACIÓN DE FACILITADORES: TRABAJO PRÁCTICO

Autor: Kreischer, Gustavo Federico

La Misión como proceso participativo

Cristo en su partida dejó en la tierra a la Iglesia, como un encargo al hombre para continuar su Misión hasta su nueva venida (reinado escatológico). La obra es de Dios, pero Él hace participar al hombre para su consecución, y lo dota de un sin fin de dones para poder lograrlo. Estos dones son maravillosamente esparcidos por Gracia a toda la comunidad, sin hacer distinciones (todos tenemos dones diversos, no hay diferencias lacio-clero, consejeros-congregados, etc. para la distribución de dones) y de una manera balanceada (toda persona posee al menos un don, a ninguna posee “todos los dones”). Por lo tanto, la Misión encargada no puede lograrla ninguna persona en forma individual, sino que solo puede lograrse mediante la interacción de todos/as. La Misión misma puede entenderse entonces como el mandato a un proceso comunitario y participativo (en doble sentido: 1) Dios invitándonos a participar de la Misión, 2) las personas participando y empoderándose conjuntamente, potenciando dones, para contribuir a la Misión).

Ello permite además entender a la comunidad religiosa a partir del enfoque sistémico, como un gran sistema que contiene (en distinto tiempo y espacio) a infinidades de grupos de personas y otros recursos articulados hacia un objetivo común: Dios. Cada uno de estos grupos posee características diferentes acorde al contexto en el que se desarrollan, objetivos específicos (objetivos propios del grupo, pero concordantes con la Misión de la Iglesia), y que a su vez son contenidos, contienen y forman parte de otros grupos (congregaciones individualmente consideradas, grupos dentro de las congregaciones, grupos ecuménicos, iglesias del sínodo, otras iglesias cristianas, etc.) que actúan contribuyendo al sistema acorde a su estructura y contexto. Cada grupo es en si mismo un conjunto de dones a desarrollar y de personas a empoderar; y la Iglesia, llamada por Dios a la consecución de un proceso Comunitario en la Misión, necesariamente debe fomentar la participación de las personas dentro de los grupos, y los grupos dentro “del sistema” iglesia para que a través del accionar comunitario, se cumpla el cometido del reinado escatológico. Además, en ese accionar comunitario deberá necesariamente interactuar con otros sistemas (grupos) de muy diversa índole, debiendo hacerlo también participativa y democrática.

La “Nueva Iglesia” Vs. la “Vieja Iglesia”

Como todo sistema abierto, a la iglesia pueden atribuírseles todas las características propias de los sistemas, y estar sujetos a la teoría del caos y la complejidad. Como conjunto de personas, los grupos que conforman la iglesia son susceptibles a la teoría de conflicto.

La experiencia nos demuestra que algunos de los conflictos en nuestras iglesias se han dado cuando las estructuras vigentes, que sostienen a determinados grupos que a través de los años han adquirido cierto “rango” dentro de su congregaciones, se enfrentan al desafío de nuevas personas o grupos, que viven otras interpretaciones de la realidad, proponen nuevas ideas para transformar su contexto y nuevas soluciones a los problemas de la temporalidad, es decir nuevos modos de ser iglesia.

Se dan en estos casos situaciones donde esos grupos enquistados, impiden o dificultan (de forma consciente o no) la consecución de las nuevas propuestas eclesiales. Más de uno habremos escuchado en nuestras comunidades alguna vez una frase característica: “SIEMPRE SE HIZO ASÍ”. El “siempre se hizo así” puede tener un impacto muy fuerte, cuando desde posiciones de poder se la utiliza para coartar la discusión siquiera, de nuevos modos de ser iglesia. Muchas veces estas barreras se disfrazan bajo un manto democrático.

Las consecuencias suelen ser personas desilusionadas, fieles desmotivados y hasta abandono de miembros de la práctica activa en su comunidad de fe o el alejamiento de las personas a las dimensiones diaconal y dialogal de la Misión. Su impacto es negativo sobre el “sistema iglesia” que pierde su capacidad de adaptabilidad, y en consecuencia, las estructuras rígidas traen entropía, es decir, desgaste del sistema.

La función de los Facilitadotes en el ámbito interno y externo de la Iglesia

En este contexto se introduce la figura del facilitador: una persona formada para ayudar a que los procesos comunitarios se lleven a cabo de forma participativa y bajo en enfoque de democracia profunda; una persona que se vale de metodologías para tratar de que la construcción colectiva sea empoderante para las personas y el grupo en su conjunto que buscará en su contexto y en forma articulada con objetivos superiores, contribuir a la Misión. Por ello, el facilitador tiene un importante campo de actividad dentro del marco eclesial en el acompañamiento a comunidades de fé que se dan cuenta de la necesidad de adaptarse, de renovarse, de cambiar.

También tiene que efectuar su labor fuera de ellos formando parte de otros procesos comunitarios más amplios que involucran relaciones con otros grupos locales (recordemos que la iglesia interactúa con otros sistemas para la consecución de su fin).

Algunas consideraciones con respecto a la tarea del facilitador

Una vez, un profesor me dijo que “la tarea de un gran dirigente es volverse dispensable”. La frase refiere a que la labor del dirigente debería ser ayudar a construir una organización que funcione como “conjunto”. Si ese fuera el caso, cualquier persona que “faltara” haría sentir su ausencia, pero eso no significaría “el fin de todo”, sino mas bien el inicio de un proceso de adaptación natural que la supla.

Puedo establecer un parangón de ello diciendo que el facilitador también tiene como tarea el “volverse dispensable”. Estimular la participación en las personas, ayudar a construir comunicaciones horizontales y más efectivas, apoyar la búsqueda de consensos, en fin, construir comunidad a través de un enfoque de democracia profunda, debería resultar en grupos autoempoderados, regulados y adaptativos, que justamente no necesiten de un agente externo para tomar decisiones, y resolver conflictos participativamente. El grupo queda, el facilitador se va, y todos aprenden. Ello explica porqué el proceso a facilitar tiene principio y final.

Puedo tomar como ejemplo de mis dichos lo sucedido en el primer encuentro del Taller de Formación de Facilitadotes. En el, nuestros facilitadores contribuyeron al proceso que estábamos iniciando. Ahora bien, durante los 3 días de capacitación se desarrollaron otros procesos grupales absolutamente independientes de la acción de los facilitadores en cuestión.

Facilitador interno y facilitador externo

A pesar de no tener incorporadas aún herramientas metodológicas básicas, y posiblemente no haber desarrollado todavía muchas de las características personales necesarias, distintas situaciones me han llevado a tener que asumir en algunas oportunidades el rol de facilitador externo. Confieso que por ello he sentido incertidumbre personal por no saber como reaccionarán los grupos ante mi intervención. Pero en cada uno de estos grupos he encontrado la ayuda del facilitador interno.

Si, facilitadotes internos, personas con un sin número de habilidades comunicativas naturales que desde adentro de los grupos (ya que formaban parte de ellos) han colaborado para llevar a cabo el proceso grupal en cuestión.

De mi poca experiencia entonces rescato la importancia para el facilitador externo de buscar tempranamente en el grupo si hay personas con características diferenciales que puedan asumir el rol de facilitadotes internos. Si las hay, establecer buen “feeling” y el requerimiento explícito o implícito de colaboración, ayudan muchísimo la labor emprendida.

Presentación de trabajos!
Feb 1st, 2010 by gustavodriau

Y así fue como se pasó enero…el primer mes del año que para algunos de nosotros  vino con descanso incorporado y para otros todavía no! 

Entonces, una cordial bienvenida a los que están regresando y ánimo a quienes todavía no han podido tomar su descanso.

En febrero retomamos con mayor intensidad el contacto entre quienes constituimos el colectivo del ciclo de formación de facilitadores.

Durante este mes estaremos recibiendo  los trabajos que les solicitamos en octubre 2009. Recordarán que les encomendamos  que relaten alguna conexión o vínculo o elaboración crítica que ustedes  hayan experimentado entre lo que hemos aprendido en lo que va del ciclo y alguna experiencia de vida o algún evento.

En febrero también implementaremos, el 27 y 28,  el módulo recuperatorio destinado a algunos nuevos colegas que     se suman al ciclo.

En marzo 20 y 21 celebraremos el segundo encuientro de ciclo de formación.

Por último comparto con ustedes que el blog está en un estado de uso potencial, porque hay muchas visitas, más de 40 al mes, pero pocos comentarios o escritos o preguntas. Anhelo que en en las próximas semanas veamos un aumento del uso que hacen los facilitadores de su blog.

Seguimos en contacto

Cariños a todos y todas

Gustavo Driau

»  Substance: WordPress   »  Style: Ahren Ahimsa
© Servicio para la Diaconía, Misión y Desarrollo Sustentable. Iglesia Evangélica Luterana Unida, 2009
4 visitantes conectados ahora
4 visitantes, 0 miembros
Máx. de visitantes hoy: 4 a las 11:03 pm GMT+3
Este mes: 6 a las 09-05-2010 02:10 am GMT+3
Este año: 7 a las 05-31-2010 10:47 am GMT+3
En total: 7 a las 05-31-2010 10:47 am GMT+3