Si hoy todavía viviera, seguramente Sigmund Freud me pudiera decir por qué, cuando iba en medio de la lectura de La educación como práctica de la libertad, me vino interrumpiendo fuertemente a la mente la memoria de un texto biográfico que leí hace más o menos una década. El trozo de texto de Freire que estaba leyendo en este instante fue el siguiente:
Una de las grandes – si no la mayor – tragedias del hombre moderno es que hoy, dominado por la fuerza de los mitos y dirigido por la publicidad organizada, ideológica o no, renuncia cada vez más, sin saberlo, su capacidad de decidir. Está siendo expulsado de la órbita de las decisiones. El hombre simple no capta las tareas propias de su época, les son presentadas por una élite que las interprete y se las entrega en forma de receta, de prescripción a ser seguida. (p. 35)
Hay una persona que se pudiera nombrar que durante décadas trabajó en el contexto norteamericano – aunque con fuerte influencia en muchos países del mundo, siempre apoyando el sistema económico imperante – que hizo todo lo posible, y con gran afán y destreza, para provocar aquella “tragedia” identificada por Freire, esta persona sería Edward L. Bernays. Se conoce a Edward R. Bernays como el “padre de la relaciones públicas”. Algunos lo consideran unos de los pensadores más influyentes del siglo XX, a pesar de que es verdad que gran parte de la población del mundo nunca ha escuchado su nombre. (Si quiere conocer más sobre él, uno de varios textos sobre él en inglés se llama: The Father of Spin: Edward L. Bernays & The Birth of PR. “PR” es la forma en inglés que se abrevia “relaciones públicas.”).
A continuación traduzco dos citas de Bernays:
Si entendemos el mechanismo y las motivaciones de la mente grupal, ¿no sería posible controlar y regimentar las masas según nuestra voluntad si que ellos lo sepan? La práctica recién de propaganda se ha comprobado que es posible, al menos hasta un cierto punto y con ciertas limitaciones. (E. Bernays, Propaganda, 1928)
Vivimos en la edad de la masificación de la producción. En la masificación de producción de materiales se ha desarrollado y amplicada una técnica general de distribución. En esta edad también hay que ver técnicas para la distribución masiva de ideas. (E. Bernays)
Bernays tuvo tremendo éxito con muchas estrategías de marketing e relaciones públicas. Cuando abrimos el periódico y vemos a Leonel Messi avalando una cierta marca de ropa, hay que recordar que fue Bernays que primero empleó figuras de autoridad para vender productos. Cuando hacemos memoria de la guerra psicológica emprendida por la United Fruit Company (cliente de Bernays en este entónces) y el gobierno de los EEUU contra el pueblo guatamalteco que resultó en el derrocamiento del gobierno democrático de Jacobo Arbenz en la década de los cincuenta, tampoco hay que olvidarnos de él. Estos simplemente son algunos ejemplos entre muchos. Sin embargo, no hay que desvincular estos hitos en la historia de las relaciones públicas con la “tragedia” nombrado por Freire que seguimos viviendo hoy, hasta quizá con mucho más intensidad de que cuando las palabras de él fueron publicado en 1965.
La facilitación de procesos tiene la potencial de ser una herramienta importante en contrarrestar esta tragedia. Freire nos ayuda entender que con la facilitación de procesos apostamos a que las mujeres y los hombres no simplemente sean objetos de la propaganda y manipulación masiva por parte de un pequeño grupo de élites considerados alumbrados, una descripción que refleja fielmente la realidad en que vivimos hoy. Nosotros apostamos por y para un mundo donde la mayoría ejerce regularmente su capacidad de decidir, de ser insierta en y concientizado sobre el momento histórica de hoy y capacitado para influir sobre el desenvolvimiento de la historia mañana, de ser sujeto que existe (“existir” es estar criticamente en y con el mundo) para discernir el por qué estamos acá, de ser autores de y actores en creando su propios destinos y los de su iglesia. Desde la fé, Dios nos da la confianza necesaria para sostener la esperanza en estos procesos y su capacidad transformadora.
David Wunsch
11 de marzo, 2010
Buenos Aires, Argentina