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Trabajo Ciclo Formación de Facilitadores
Marzo 15th, 2010 by sergioutz

¡¡Hola a Todos!! ¡¡Espero que se encuentren muy bien!!

Uno de los temas que trabajamos mucho en nuestro primer encuentro fue el del rol del facilitador. Realmente es una palabra a la que no estamos habituados, el diccionario de la computadora no deja de subrayarla con rojo, mucho menos acostumbrados estamos a el rol que esta palabra intentar referir.

Al recordar el taller que compartimos el año pasado, leer el material y los trabajos que compartieron mis compañeros, me resultó inevitable acordarme de las expectativas que todos y todas manifestamos tener sobre esta capacitación y sobre el valioso aporte que podemos realizar a nuestra Iglesia. Una Iglesia que se encuentra en constante transformación, transformación que lleva, porque no, unos dos mil años, siempre buscando responder con fidelidad al llamado que Dios nos hace de trabajar para su Misión.

“Los facilitadores-as se entienden y están compenetrados de la Misión de la IELU. Participan así de la Misión de Dios, una misión integral de diaconía, proclamación y diálogo, que es a su vez transformadora, reconciliadora y empoderadora.” (16)

Ser partícipes de esto es un gran privilegio, que también implica responsabilidades. Una de ellas será la de asumir esta tarea con toda honestidad y compromiso. Al mismo tiempo será un lindo desafío como grupo el construir juntos y juntas el rol del facilitador.

Ya en nuestro primer encuentro surgieron muchas dudas y preguntas.  El material de lectura me ayudó mucho a clarificar dudas y a poder fijar un norte, parámetros, pistas, algunas ideas y certezas que nos pueden ayudar en esta construcción conjunta de lo que significar ser facilitadores.

Ser facilitador y facilitado al mismo tiempo, Mmmm! Me parece que no!

El facilitador parece moverse en una línea muy delgada. Es un fuerte desafío el poder asumir ese rol con todo lo que ello implica, como también resulta muy oportuno saber pararse del otro lado y ser facilitado sin prejuicios y preconceptos. Pienso en el riesgo en el que puede caer un psicólogo que intenta psicoanalizarse. El saber pararnos de uno y otro lado me parece de vital importancia. Lo que entra en juego aquí es lo que llamamos el conflicto de Intereses. “El ser Juez y parte” como versa el viejo dicho. Como futuros facilitadores al servicio de nuestra Iglesia será un gran desafío sostener esta premisa. Saber tomar distancia será más que oportuno pero no una tarea sencilla. Quien facilite a una congregación de más de 1.000 kms. de distancia con respecto a la suya, no puede dejar de lado que se trata de un recorte de una comunidad más grande, según el recorte que hagamos: Distrito, IELU, FLM, Iglesias Cristianas, de la que todos y todas formamos parte. Lindo desafío!

Dios nos llama a todos y todas a trabajar en su Misión

La Iglesia entera y no ciertas personas están llamadas a la Misión. (13)

¿Alguna duda? Por reclamos dirigirse al barba.

Generar espacios participativos. PARTICIPATIVOS!!!!!!

Me parecieron muy oportunas las siguientes palabras:

“La marca que distingue la planificación estratégica en el ámbito de la Iglesia es la participación” (Pág. 12)

Cuanta tela para cortar con sólo esta oración. Cuanto nos falta aún para poder sólo asimilar esta idea en muchas comunidades. Menuda tarea la del facilitador contribuir a generar espacios participativos y de diálogo. Facilitar que todos puedan expresarse y ser escuchados. No olvidar que somos parte de un todo,  que cada una de esas parte adquiere un valor inestimable como una parte de ese todo, de una comunidad.

Facilitar es dar ordenes… mmm NO!, sugerir lo que se debe hacer…..Tampoco, influenciar….No me parece, como decirlo,…Ahh! FACILITAR!

“La facilitación es el arte, no de poner ideas en las cabezas de la gente, sino de sacar ideas”. (Manual del Facilitador)

Esto implicará saber ponernos del lado que nos toca y no convertirnos en pseudofacilitadores. Aprender a mantener distancia sin buscar influir en los resultados, ni poner en juego nuestros preconceptos y prejuicios, mucho menos nuestros intereses y propias visiones.

Construir comunidad

En el eje 1. Punto 3, del artículo Soporte Teórico y Conceptual, en relación a los objetivos de la facilitación en el arte de crear comunidad, podemos leer:

Construir espacios de diálogo genuino, donde no se trata de incluir a unos y excluir a otros.

• De espacios donde mayorías y minorías empiezan a ser consideradas igualmente necesarias para el bienestar colectivo e individual.

• De la aceptación e inclusión de la gran diversidad existente de opiniones, y de realidades

• De un estado de integridad y creatividad capaz de impulsar exponencialmente nuestro desarrollo como sociedad.

Queremos resultados ya!!!! Mnnnnn………..

Una tentación a evitar es la de acelerar procesos que necesitan hacer sus caminos. Ha que tener siempre muy en cuenta que Desarrollar Procesos comunitarios participativos lleva tiempo. Son procesos lentos, progresivos y graduales. En Muchas oportunidades nos planteamos objetivos con un concepto rígido y lineal del tiempo: Empiezo hoy,termino mañana, se acabó, pasemos a otra cosa. En el caso de la planificación el esquema tiempo se hace más similar a un proceso. En este sentido adquieren gran valor las experiencias compartidas en el pasado, el camino que hemos de recorrer y la transformación que ha de producirse al caminar. Proceso que seguirá adelante continuamente, con nuevos desafíos, transformaciones, etc. El ver, Juzgar, actuar y celebrar que se repite incansablemente.

Entonces, Facilitador es……

“Facilitador es el rol que juega una persona, o grupo de personas, capaces de escuchar todas las voces, a los que tienen poder y a los que no lo tienen, al agresor y a la víctima, a los que defienden sus privilegios y a los que los cuestionan. Su escucha es sincera, activa y profunda, sin prejuicios, sin estar mediatizada por sus propias ideas. Es también el papel de quien o quienes contribuyen, con su escucha, su presencia y sus actos, a crear ese espacio de participación en el que se pueden expresar todas las voces, eliminando temores y generando confianza. Es el papel de quien se pone al servicio del grupo, contribuyendo con sus palabras y actos a que el espíritu grupal se exprese con toda su fuerza, efectividad y belleza, convirtiéndose así en un verdadero orientador para el grupo.” (Pág. 27)

¿Transformando la Iglesia o siendo parte de esta transformación?

Si afirmamos que la Iglesia necesita una transformación constante en pos de poder llevar adelante la Misión, esta reflexión nos invita a preguntarnos ¿Puede haber transformación sin la participación de todos y todas? ¿O es más bien un proceso de construcción conjunta? ¿Es la Misión una tarea de unos pocos o de todos? ¿La facilitación transformará la Iglesia? No! Pero no cabe duda que es una herramienta imprescindible para acompañar la transformación de esta en pos de servir a la Misión a la que es llamada por Dios en los diferentes contextos.

Nos vemos Pronto!!!!

Sergio Utz


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