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Trabajo práctico No. 1
Mar 11th, 2010 by David Wunsch

Si hoy todavía viviera, seguramente Sigmund Freud me pudiera decir por qué, cuando iba en medio de la lectura de La educación como práctica de la libertad, me vino interrumpiendo fuertemente a la mente la memoria de un texto biográfico que leí hace más o menos una década. El trozo de texto de Freire que estaba leyendo en este instante fue el siguiente:

Una de las grandes – si no la mayor – tragedias del hombre moderno es que hoy, dominado por la fuerza de los mitos y dirigido por la publicidad organizada, ideológica o no, renuncia cada vez más, sin saberlo, su capacidad de decidir. Está siendo expulsado de la órbita de las decisiones. El hombre simple no capta las tareas propias de su época, les son presentadas por una élite que las interprete y se las entrega en forma de receta, de prescripción a ser seguida. (p. 35)

Hay una persona que se pudiera nombrar que durante décadas trabajó en el contexto norteamericano – aunque con fuerte influencia en muchos países del mundo, siempre apoyando el sistema económico imperante – que hizo todo lo posible, y con gran afán y destreza, para provocar aquella “tragedia” identificada por Freire, esta persona sería Edward L. Bernays. Se conoce a Edward R. Bernays como el “padre de la relaciones públicas”. Algunos lo consideran unos de los pensadores más influyentes del siglo XX, a pesar de que es verdad que gran parte de la población del mundo nunca ha escuchado su nombre. (Si quiere conocer más sobre él, uno de varios textos sobre él en inglés se llama: The Father of Spin: Edward L. Bernays & The Birth of PR. “PR” es la forma en inglés que se abrevia “relaciones públicas.”).

A continuación traduzco dos citas de Bernays:

Si entendemos el mechanismo y las motivaciones de la mente grupal, ¿no sería posible controlar y regimentar las masas según nuestra voluntad si que ellos lo sepan? La práctica recién de propaganda se ha comprobado que es posible, al menos hasta un cierto punto y con ciertas limitaciones. (E. Bernays, Propaganda, 1928)

Vivimos en la edad de la masificación de la producción. En la masificación de producción de materiales se ha desarrollado y amplicada una técnica general de distribución. En esta edad también hay que ver técnicas para la distribución masiva de ideas. (E. Bernays)

Bernays tuvo tremendo éxito con muchas estrategías de marketing e relaciones públicas. Cuando abrimos el periódico y vemos a Leonel Messi avalando una cierta marca de ropa, hay que recordar que fue Bernays que primero empleó figuras de autoridad para vender productos. Cuando hacemos memoria de la guerra psicológica emprendida por la United Fruit Company (cliente de Bernays en este entónces) y el gobierno de los EEUU contra el pueblo guatamalteco que resultó en el derrocamiento del gobierno democrático de Jacobo Arbenz en la década de los cincuenta, tampoco hay que olvidarnos de él. Estos simplemente son algunos ejemplos entre muchos. Sin embargo, no hay que desvincular estos hitos en la historia de las relaciones públicas con la “tragedia” nombrado por Freire que seguimos viviendo hoy, hasta quizá con mucho más intensidad de que cuando las palabras de él fueron publicado en 1965.

La facilitación de procesos tiene la potencial de ser una herramienta importante en contrarrestar esta tragedia. Freire nos ayuda entender que con la facilitación de procesos apostamos a que las mujeres y los hombres no simplemente sean objetos de la propaganda y manipulación masiva por parte de un pequeño grupo de élites considerados alumbrados, una descripción que refleja fielmente la realidad en que vivimos hoy. Nosotros apostamos por y para un mundo donde la mayoría ejerce regularmente su capacidad de decidir, de ser insierta en y concientizado sobre el momento histórica de hoy y capacitado para influir sobre el desenvolvimiento de la historia mañana, de ser sujeto que existe (“existir” es estar criticamente en y con el mundo) para discernir el por qué estamos acá, de ser autores de y actores en creando su propios destinos y los de su iglesia. Desde la fé, Dios nos da la confianza necesaria para sostener la esperanza en estos procesos y su capacidad transformadora.

David Wunsch
11 de marzo, 2010
Buenos Aires, Argentina

T.P. Facilitador, Criss Lungrin
Mar 8th, 2010 by Criss

Antes que nada le pido mil disculpas por la demora, el mes pasado fue bastante movidito, recién esta semana volví a tener computadora, y puedo subir el trabajo. Así que Lidia no te sientas la última! Voy a ser lo más breve posible.

Con lo que refiere al tema  después de la charla en el ISEDET, es inevitable no tener una mirada y actitud diferente frente a la vida. Uno se da cuenta que es facilitado la mayor parte del tiempo, y muchas veces facilitamos hasta incluso sin darnos cuenta.

Sin embargo, este último tiempo en mis vacaciones, no solo trate de darme cuenta cuando era facilitado o facilitaba, sino también de facilitar a otras personas en forma adrede. Y me resultó muy valioso la experiencia, ya que en algunos casos solo bastó un silencio para ayudar al prójimo. Esa fue una herramienta que aunque parezca vacía o “silenciosa” me sirvió muchísimo no solo para mí, sino para el otro, que a veces con solo escucharse a uno mismo, podemos respondernos. Suena medio loco.. No te digo que es 100% efectivo el método, sino todo el mundo iría  hablando consigo mismo, y no existirían psicólogos ni facilitadores!! Y quedaríamos todos como unos locos. Pero a veces tomarse 5 segundos en silencio puede ayudar bastante.

En otros casos, la facilitación me resultó mas complicado, porque era en un ambiente más cercano, donde corrían sentimientos de por medio. Y realmente se me hizo imposible tratar de facilitar o ser facilitado. Tal cual aparecía en el libro de “Formación de facilitadores” como “La facilitación y el conflicto de intereses

Hasta hoy en día no tuve la oportunidad de usar esta nueva habilidad en temas de la iglesia. Solo lo puse en práctica en las cosas cotidianas, ya que para mí antes de ayudar en la iglesia, me gustaría tener mas experiencias en las cosas chicas, para así luego poder ponerla en práctica en las cosas grandes, tal como la iglesia.

Como dije antes ese fin de semana fue muy valioso para mi, y por eso agradezco muchísimo el haberme enseñado otra forma de poder ayudar al prójimo.

Espero verlos a todos la próxima reunión, a los nuevos y a los viejos también!

Fuerte abrazo!

Criss

trabajo práctico numero uno – Chris Jarvis
Mar 5th, 2010 by chrisjarvis

Yo salí de nuestro primer encuentro inspirado por una visión democrática de la iglesia, en la cual cada quien tiene una voz y una oportunitdad para hacerse escuchar. También fue fuerte la imagen del Cuerpo de Cristo, donde cada persona tiene la oportunidad para desarrollar los distintos dones que Dios le dio.

Estas imágenes me surgieron en enero, cuando acompañé un campamento con los jóvenes de Grand Bourg, Florida, Ballester y la Plata. El tema de la semana era “Vivir y amar en libertad” (la sexualidad), y un de los mensajes fundamentales fue que cada persona tiene el derecho de hacer sus propias decisiones, y de que las mismas sean respetadas. Este concepto del empoderamiento de jóvenes resonó sutilmente con el tema de democracia, en que ninguna persona tiene autoridad moral sobre otra persona.

Aunque este mensaje fue importante, también hubo otro aspecto del campamento que me llamé la atención a mí. Cada día por un par de horas, los jóvenes se dividían entre cuatro talleres distintos: manualidades, música, teatro, y arte. Estes espacios fueron divertidos y constructivos, y los productos finales fueron impresionantes: cruces de madera pintadas con colores brillantes, dibujos artísticos de varias escenas del campamento, y el estreno de una nueva obra de teatro con el mismo Pedro Munaretto interpretando el rol del tio pretensioso. Era muy divertido mirar como se animaron los chicos, y no cabe duda que los talleres fueron una parte sumamente importante de aquella semana.

Los talleres les ofrecieron a los chicos distintas oportunidades para desarrollar sus dones artísticos, y fue importante que pudieran elegir entre varias opciones. Esto resuena fuertemente con Efesios 4—dado que ya solemos hablar de lo artístico en términos de dones. Pero también hubo otra cosa que me hizo pensar: había un grupito de tres chicas en el campamento que se rehusaron involucrarse con las actividades, optando por quedarse en su carpa y rechazando nuestras invitaciones para juntarse a la diversión. Fueron especialmente hostiles contra los talleres, con la explicación que no eran buenas artistas y tampoco tenían ganas de aprender.

Mucho de esto obviamente fue un problema de una actidud negativa, pero sin embargo me quedé con la pregunta: que pasa si los intereses y dones de alguien caen fuera de sus opciones? Nuestra estructura fue bárbaro para quienes les gusta pintar o para los actores talentosos como Pedro. Pero ¿qué pasa al que le gusta bailar? O a los que se prenden con el skateboarding?

Mi propósito no es criticar, sino señalar que por más democráticas y educacionales eran nuestras estructuras en el campamento, sin embargo hubo un momento en lo cual nosotros, como líderes, nos sentamos para decidir cuales serían las opciones para los tallers, de ahí formando los parametros de las decisiones de los jóvenes. Ellos tenían el poder para elegir, pero solamente dentro de un contexto que ya había sido definido por gente con más poder aún. Mi pregunta, entonces, es la siguiente: ¿Qué hacemos nosotros, como facilitadores, para tener en cuenta las perspectivas minoristas—las que no caben dentro de estructuras tradicionales? ¿Qué hacemos con las personas que no están contentas con las opciones que tienen? La imágen ‘orgánica´del Cuerpo de Cristo hace sumamente importante que los facilitadores están concientes de su propio poder para armar la agenda.

facilitadores

Trabajo Practico N°1 – Mision facilitadora
Mar 5th, 2010 by ivanvivas

Misión Facilitadora

Que lindo es hacerse escuchar y, mas aun, ser quien posibilite las condiciones para una escucha mutua, grupal y motivadora.

En esta reflexión me gustaría hacerles una humilde invitación a prestar atención a nuestro alrededor social y cultural en estos comienzos del 2010.

Hay muchas cosas que están sucediendo en nuestros días, y desde ya hace algunos años. Existe un nuevo tiempo de acercamiento a un libre y, prácticamente, gratuito acceso a la información, una persona puede llegar a todos lados sin ir a ninguna parte; ¿cómo lo hace? fácil, con internet. Esto nos permite ver cambios en los medios sociales de comunicación, hoy están los conocidos medios multimedia o medios virtuales, en los que estas a un “clic” de saber que sucede en cualquier rincón del mundo y comprar, vender, viajar, y comunicarte con una persona que puede estar al otro lado del globo.

Internet es, al fin de cuentas, lo que hoy nos facilita la vida en muchos aspectos,lo hace todo mas sencillo, y entre tantos problemas que ya tenemos, ¿quien no quiere algo que sea sencillo en este presente?.

El mundo (y en él nosotros) comienza acostumbrarse a la inmediatez, al dinamismo que este medio propone y nosotros también nos aceleramos. Entramos en tiempos del “todo ya” o del “ahora mismo”. Las distancias y las esperas ya pasaron de moda, o tal vez no pero lo cierto es que, ya no son tan necesarias (al menos no como antes). La paciencia misma es un arte al que de a poco nos desacostumbramos bastante. Cuantas cosas han cambiado. Y es significativo que haya cambios que, inclusive, los mas jóvenes puedan notar, ya que un año tecnológico no es semejante, ni por asomo, a un año de nuestro calendario cristiano. Es muchísimo mas corto.

Bueno, todo esto es discutible pero creo que hay hechos mas convincentes y que son los que suceden a diario, son los que ilustran nuestro estilo de vida. Cada vez mas se relacionan los medios de comunicación tecnológicos con nuestra vida cotidiana: los masivos usos de los teléfonos celulares y el correo electrónico son prueba de ello. Esto sucede con mayor frecuencia y naturalidad cada vez, ya sea en lo laboral o en lo personal.

Estamos inmersos en la era de la internet. Navegando, conectándonos, desconectándonos, receteandonos y alfabetizandonos en esta cultura digital o, como la llamarían los mas entendidos, en la Web 2.0. La cultura hoy hace internet e internet hace cultura. Estos factores, a mi entender, determinan un presente real y concreto que está dado. Pero la pregunta que me surge es ¿Qué implica esta existencia?

El mundo avanza y es facilitado por la tecnología. Sin embargo: ¿Qué pasa con los que no van al mismo ritmo?; yo me pregunto ¿Qué sucede con los que quedan en el camino?, ¿A dónde se dirigen estos?.

Es visible, también, otra realidad. Hay una necesidad educadora que tranca este avance pero que no lo detiene, es más, este avanzar se lleva por delante a los que no están a bordo.

Internet es accesible. Por ejemplo, un niño o un adolescente puede pagar una hora de “ciber” por poco dinero y así ingresa a este universo en movimiento pero el que no puede pagarlo no puede acceder o, peor aún, el muchacho o muchacha que consigue el dinero y al sentarse frente a una computadora no sabe donde encontrar el botón del encendido, no puede hacerlo o pensando también en el que no sabe leer, tampoco puede hacerlo. Estos representan en este sistema a los excluidos. Aquellas personas que quedan afuera del barco que navega en la web 2.0 están varados en el tiempo, detenidos en el presente y atrasados en la sociedad, como en la cultura.

En estos momentos internet es una herramienta tanto útil como necesaria, con sus beneficios y no beneficios, con lo perjudicial y no perjudicial que puede llegar a ser pero es interesante pensar cuanto nos enseñaría un joven que no sabe leer si pudiera tener su facebook, o cuanto tendrían para contarnos un grupo de ancianos si tuvieran su propio blog, cuantas cosas nos podría contar un ciego en este medio, mayormente visual, si pudiera hacer por si mismo su pagina web. Son sólo algunos pequeños ejemplos que se me ocurren y que la vorágine de las posibilidades de internet nos brinda no nos hace detener para considerarlo. ¿Como incluimos a los excluidos?

Existe entonces un grupo marginado en todo este asunto y en medio de todo este contexto amplio está la iglesia. Estamos nosotros. Inmediatamente aquí nos surge un planteo mucho mas profundo sobre las necesidades sociales en un mundo fragmentado, que avanza hacia la era tecnológica y no se detiene a levantar a los caídos (de antes o de ahora), a aquellos que no tienen acceso ni a lo nuevo, ni a lo viejo. En este conflicto que surge, surge también un desafío y un llamado a preguntarnos que papel nos toca jugar a nosotros en esta nuestra realidad.

Sabemos que estamos llamados como iglesia Cristiana toda en este planeta a ser seguidores de Cristo, a dar testimonio de fe y a ser sal y luz en un compromiso que nos pide ir hasta los mas necesitados, pero ¿Cómo podemos hacer carne estas palabras? ¿Cómo podemos en el quehacer concreto llevar un mensaje verdadero, mas allá de las palabras? ¿Cómo traemos hasta Argentina 2010, hoy, estas palabras a los excluidos en el mundo tecnológico del siglo XXI?

Son sólo preguntas. Preguntas que no pretendo responder en este escrito, ni creo tener la capacidad para hacerlo. Pero son preguntas que deseaba compartir con todo el grupo y que, me parece, vale la pena hacerse.

En el primer taller del ciclo nos fuimos con muchas cosas en la cabeza y en el corazón. A mi, particularmente, me ha hecho ruido una premisa de la tarea del facilitador/a. Y, quizás, pueda ser esta frase un disparador para esta búsqueda de respuestas (o de mas preguntas aún) a la que me llevo esta reflexión.

La frase que recuerdo es que tenemos la tarea de escuchar a todos y a todas. Las voces de cada uno y de cada una son las que cuentan, es decir, todas y cada una de las voces son importantes, sin excepción.

Nuestra Iglesia hoy, la I.E.L.U., recorre caminos en este sentido y el ciclo , por el simple hecho de existir, ya marca un punto fuerte en este trabajo que tenemos como iglesia, la importancia que le damos y la cantidad de participantes, lo hace vinculante y significativo. Esto nos está diciendo algo. Creo, que como facilitadores y facilitadoras estamos en una misión conciliadora. Porque vamos con el mundo en sus locos avances a grandes zancadas pero no dejamos de hacer diaconía, que es nuestro fin ultimo: servir y por eso es que estamos en formación. Somos un iglesia que no olvida a los pobres, que camina con ellos, porque sabemos lo que se siente, y que, al mismo tiempo, en el crecimiento eclesial e institucional aborda medios de comunicación que la mantienen en los cánones actuales de los avances significativos. Si comenzamos a ver a la iglesia no como una institución solamente sino como un grupo de personas comprometidas con su presente, en su contexto: nosotros, hoy, acá, ahora; entonces estaremos hablando de un iglesia viva y en movimiento: reformándose todo el tiempo.

En mi visión de las cosas veo un escenario en el que nuestra iglesia (nosotros) estamos facilitando un encuentro entre el mundo y los marginados, entre la tecnología y los necesitados, entre los nuevos medios masivos y los que nunca son escuchados, los olvidados. Pienso que a eso estamos llamados. Caminando juntos en una misión de contexto, en la misión facilitadora.

Ivan Vivas.

Trabajo Práctico Nº 1 Octavio
Mar 1st, 2010 by gustavodriau

Abrir puertas OB

Trabajo Practico Numero 1- Jonatan
Feb 28th, 2010 by jonatan

Formación de Facilitadores de Procesos Participativos

Trabajo Practico Numero 1

Luego del taller de Octubre quedo en mi cabeza una frase dando vueltas “la facilitación si se quiere se puede tomar como un modo de vida, debido a que los pasos que la componen y la hacen se pueden aplicar a cualquier proceso que uno quiera emprender”. En ese momento fue un ingrediente más de la larga lista, pero después que el taller termino, ya con la torta horneada uno sale a reanudar con su vida pero es inevitable que observe las cosas de forma diferente, como si hubiera en algunos momentos un hilito que las valla encaminando en el cual estamos tan acostumbrados que si no tenemos ese conocimiento de la forma, suele pasar desapercibido. Pareciera casi un lema filosófico, pero sin embargo no es así, simplemente es el reflejo en algunos casos de la Facilitación.

En mi vida lo pude comprobar a fines del año pasado, cuando comencé a trabajar en un nuevo proyecto teatral, donde había muchas características particulares que antes yo no había trabajado lo cual hicieron que necesite un cierto acompañamiento, ya que por ejemplo había una mayor participación e interacción con el publico, lo cual hacia que la improvisación sea la protagonista en cada aparición de mi personaje. Yo estaba acostumbrado a trabajar a partir de un guión, el cual luego llevaba a la práctica de una forma un poco mas esquematizada. El director me acompaño en ese proceso, influyéndome confianza, dándome herramientas, hablando a través de su experiencia, y dejando también una amplia libertad para mi creación artística, lo cual hizo en su conjunto que el trabajo al finalizarse el tiempo de entrenamiento y llegado el estreno haya sido algo ampliamente aceptado.

Palabras, frases, que parecen salidas de otro contexto, ahí están. Y marcaron mi Proceso de Facilitación, quedando sentado así que la frase inicial es posible, que usada correctamente logra resultados, lo único que tenemos que poner en práctica es la educación, las ganas, el esfuerzo, la paciencia, y la DEDICACION.

Trabajo Práctico Camila
Feb 26th, 2010 by camilaaquino

TP-Taller-de-Facilitadores CA

Una breve reflexión
Feb 24th, 2010 by Fabian

Trabajo práctico 1

Formación de Facilitadores

 

“La iglesia como una comunidad de testimonio apunta hacia el reinado de Dios en Cristo que irrumpe en el mundo… la iglesia como una comunidad que nutre se concibe a sí misma como una comunidad de aprendizaje y como un aprendizaje en comunidad”[1]

Cuando pensamos en la iglesia como una comunidad, generalmente  nos viene la imagen de un grupo de personas que tienen algo en común. Celebrar la palabra, compartir la comunión… vivir el evangelio… compartir la misión. Digo compartir la misión porque ésta no es de una persona en particular sino de una comunidad de fé.

Cuando nosotros/as asumimos nuestro compromiso como hijos/as de Dios, también nos comprometemos a llevar adelante la misión que Dios ha puesto en nuestras manos. Muchas veces no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta que la tenemos frente a nuestra vista. No podemos reconocer las oportunidades que tenemos de hacer misión.

En varias oportunidades se ha interpretado que hacer misión significaba salir a buscar gente para llenar la iglesia. Y me preguntaba si realmente ésa era la razón de hacer misión, pero no creo que sea asi. Dios nos invita a ser sus discípulos/as para invitar a otros/as a conocer el evangelio. A veces no contamos con las herramientas necesarias para hacerlo y otras veces las herramientas no son las adecuadas. Pero muchas veces tampoco queremos buscar las herramientas necesarias para poder llevar adelante una misión acorde a la voluntad de Dios.

Como comunidad de fé constantemente estamos dando testimonio de la obra de Cristo en nuestras vidas pues de esa manera podemos ser una comunidad transformadora y que a su vez sea transformada. Como cristianos/as debemos aprender que no tenemos la verdad absoluta de las cosas, al contrario, como dice un dicho famoso “mientras enseño soy enseñado”, es decir, como comunidad de fe estamos en constante aprendizaje.

Jesús irrumpe en nuestras vidas… la Palabra, Jesucristo, su evangelio, se impone en nuestra vida, pero no nos agrede: nos desafía, nos envuelve misteriosamente, nos renueva, cambia los horizontes de nuestra existencia y nos lleva a colaborar en la misión profética del evangelio, que es la misión fundamental de la Iglesia en el mundo. Si al principio dan un poco de miedo las respuestas, estas se hacen radicales en nuestras vidas, porque no es necesario ser santo o perfecto para colaborar con Dios. Hace falta prestarle nuestra voz, nuestro trabajo  y todo será distinto. Se nos propone una vida nueva, en perspectiva de futuro, sin cálculos…y todo cambiará, como cambiaron Isaías y como cambiaron Pedro y Pablo.

Jesús viene al encuentro donde estemos, con todas nuestras preguntas y problemas  y expresa la aceptación de Dios y su visión para nuestras vidas. Como dijo alguien alguna vez, “Un discípulo es una persona en proceso. El proceso comienza cuando una persona recibe a Cristo…y continúa mientras la persona continúa aprendiendo…”

Ser discípulo implica facilitar a otros el camino para  seguir a Cristo… ser discípulo significa dejarnos ser facilitados por Jesús!

 

                                                                                                                                             Fabián Kreischer

 


[1] FLM Misión en Contexto, transformación, reconciliación , empoderamiento. Suiza. 2006. Pag. 46

Trabajo Practico 1 Andrea
Feb 23rd, 2010 by gustavodriau

Trabajo-Practico-de-Facilitacion-Andrea1

Trabajo Práctico 1 Gustavo K
Feb 22nd, 2010 by gfk

Formación-de-Facilitadores-TP-1 GFK

FORMACIÓN DE FACILITADORES: TRABAJO PRÁCTICO

Autor: Kreischer, Gustavo Federico

La Misión como proceso participativo

Cristo en su partida dejó en la tierra a la Iglesia, como un encargo al hombre para continuar su Misión hasta su nueva venida (reinado escatológico). La obra es de Dios, pero Él hace participar al hombre para su consecución, y lo dota de un sin fin de dones para poder lograrlo. Estos dones son maravillosamente esparcidos por Gracia a toda la comunidad, sin hacer distinciones (todos tenemos dones diversos, no hay diferencias lacio-clero, consejeros-congregados, etc. para la distribución de dones) y de una manera balanceada (toda persona posee al menos un don, a ninguna posee “todos los dones”). Por lo tanto, la Misión encargada no puede lograrla ninguna persona en forma individual, sino que solo puede lograrse mediante la interacción de todos/as. La Misión misma puede entenderse entonces como el mandato a un proceso comunitario y participativo (en doble sentido: 1) Dios invitándonos a participar de la Misión, 2) las personas participando y empoderándose conjuntamente, potenciando dones, para contribuir a la Misión).

Ello permite además entender a la comunidad religiosa a partir del enfoque sistémico, como un gran sistema que contiene (en distinto tiempo y espacio) a infinidades de grupos de personas y otros recursos articulados hacia un objetivo común: Dios. Cada uno de estos grupos posee características diferentes acorde al contexto en el que se desarrollan, objetivos específicos (objetivos propios del grupo, pero concordantes con la Misión de la Iglesia), y que a su vez son contenidos, contienen y forman parte de otros grupos (congregaciones individualmente consideradas, grupos dentro de las congregaciones, grupos ecuménicos, iglesias del sínodo, otras iglesias cristianas, etc.) que actúan contribuyendo al sistema acorde a su estructura y contexto. Cada grupo es en si mismo un conjunto de dones a desarrollar y de personas a empoderar; y la Iglesia, llamada por Dios a la consecución de un proceso Comunitario en la Misión, necesariamente debe fomentar la participación de las personas dentro de los grupos, y los grupos dentro “del sistema” iglesia para que a través del accionar comunitario, se cumpla el cometido del reinado escatológico. Además, en ese accionar comunitario deberá necesariamente interactuar con otros sistemas (grupos) de muy diversa índole, debiendo hacerlo también participativa y democrática.

La “Nueva Iglesia” Vs. la “Vieja Iglesia”

Como todo sistema abierto, a la iglesia pueden atribuírseles todas las características propias de los sistemas, y estar sujetos a la teoría del caos y la complejidad. Como conjunto de personas, los grupos que conforman la iglesia son susceptibles a la teoría de conflicto.

La experiencia nos demuestra que algunos de los conflictos en nuestras iglesias se han dado cuando las estructuras vigentes, que sostienen a determinados grupos que a través de los años han adquirido cierto “rango” dentro de su congregaciones, se enfrentan al desafío de nuevas personas o grupos, que viven otras interpretaciones de la realidad, proponen nuevas ideas para transformar su contexto y nuevas soluciones a los problemas de la temporalidad, es decir nuevos modos de ser iglesia.

Se dan en estos casos situaciones donde esos grupos enquistados, impiden o dificultan (de forma consciente o no) la consecución de las nuevas propuestas eclesiales. Más de uno habremos escuchado en nuestras comunidades alguna vez una frase característica: “SIEMPRE SE HIZO ASÍ”. El “siempre se hizo así” puede tener un impacto muy fuerte, cuando desde posiciones de poder se la utiliza para coartar la discusión siquiera, de nuevos modos de ser iglesia. Muchas veces estas barreras se disfrazan bajo un manto democrático.

Las consecuencias suelen ser personas desilusionadas, fieles desmotivados y hasta abandono de miembros de la práctica activa en su comunidad de fe o el alejamiento de las personas a las dimensiones diaconal y dialogal de la Misión. Su impacto es negativo sobre el “sistema iglesia” que pierde su capacidad de adaptabilidad, y en consecuencia, las estructuras rígidas traen entropía, es decir, desgaste del sistema.

La función de los Facilitadotes en el ámbito interno y externo de la Iglesia

En este contexto se introduce la figura del facilitador: una persona formada para ayudar a que los procesos comunitarios se lleven a cabo de forma participativa y bajo en enfoque de democracia profunda; una persona que se vale de metodologías para tratar de que la construcción colectiva sea empoderante para las personas y el grupo en su conjunto que buscará en su contexto y en forma articulada con objetivos superiores, contribuir a la Misión. Por ello, el facilitador tiene un importante campo de actividad dentro del marco eclesial en el acompañamiento a comunidades de fé que se dan cuenta de la necesidad de adaptarse, de renovarse, de cambiar.

También tiene que efectuar su labor fuera de ellos formando parte de otros procesos comunitarios más amplios que involucran relaciones con otros grupos locales (recordemos que la iglesia interactúa con otros sistemas para la consecución de su fin).

Algunas consideraciones con respecto a la tarea del facilitador

Una vez, un profesor me dijo que “la tarea de un gran dirigente es volverse dispensable”. La frase refiere a que la labor del dirigente debería ser ayudar a construir una organización que funcione como “conjunto”. Si ese fuera el caso, cualquier persona que “faltara” haría sentir su ausencia, pero eso no significaría “el fin de todo”, sino mas bien el inicio de un proceso de adaptación natural que la supla.

Puedo establecer un parangón de ello diciendo que el facilitador también tiene como tarea el “volverse dispensable”. Estimular la participación en las personas, ayudar a construir comunicaciones horizontales y más efectivas, apoyar la búsqueda de consensos, en fin, construir comunidad a través de un enfoque de democracia profunda, debería resultar en grupos autoempoderados, regulados y adaptativos, que justamente no necesiten de un agente externo para tomar decisiones, y resolver conflictos participativamente. El grupo queda, el facilitador se va, y todos aprenden. Ello explica porqué el proceso a facilitar tiene principio y final.

Puedo tomar como ejemplo de mis dichos lo sucedido en el primer encuentro del Taller de Formación de Facilitadotes. En el, nuestros facilitadores contribuyeron al proceso que estábamos iniciando. Ahora bien, durante los 3 días de capacitación se desarrollaron otros procesos grupales absolutamente independientes de la acción de los facilitadores en cuestión.

Facilitador interno y facilitador externo

A pesar de no tener incorporadas aún herramientas metodológicas básicas, y posiblemente no haber desarrollado todavía muchas de las características personales necesarias, distintas situaciones me han llevado a tener que asumir en algunas oportunidades el rol de facilitador externo. Confieso que por ello he sentido incertidumbre personal por no saber como reaccionarán los grupos ante mi intervención. Pero en cada uno de estos grupos he encontrado la ayuda del facilitador interno.

Si, facilitadotes internos, personas con un sin número de habilidades comunicativas naturales que desde adentro de los grupos (ya que formaban parte de ellos) han colaborado para llevar a cabo el proceso grupal en cuestión.

De mi poca experiencia entonces rescato la importancia para el facilitador externo de buscar tempranamente en el grupo si hay personas con características diferenciales que puedan asumir el rol de facilitadotes internos. Si las hay, establecer buen “feeling” y el requerimiento explícito o implícito de colaboración, ayudan muchísimo la labor emprendida.

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